domingo, 18 de septiembre de 2016

El Presupuesto participativo: la asignación ciudadana de los recursos públicos

En democracia, resulta trascendental tener en cuenta criterios de equidad en la asignación de recursos. Debemos partir del hecho de que existe desigualdad y, por tanto, no todos partimos de una misma base a la hora de realizar una asignación "meritocrática" de recursos. En ese reparto de medios, los poderes públicos deben asegurar a los ciudadanos que se satisfacen sus necesidades vitales básicas y que cuentan con un sustento elemental de derechos efectivos que elimine las privaciones que les impiden el ejercicio de las opciones responsables y de las libertades en democracia. Y es el que objetivo prioritario de cualquier Estado debe ser la cohesión social, y éste es un "derecho de justicia, amén de una elemental obligación de solidaridad" (Canales Aliende).

Desde el marco teórico de la elección racional es más probable entender y predecir la asignación de recursos en políticas, a partir de la cual se maximice el bienestar de la comunidad sobre la base del bienestar de cada individuo. Dentro de este modelo, habría dos vertientes. La primera, el utilitarismo de Bentham, sostiene que debe proporcionarse la mayor utilidad al mayor número de individuos posible, de modo que todos tienen la misma importancia y no se pondera ningún otro valor. La segunda, la defendida por Ralws, sostiene que sólo se pueden mejorar el bienestar colectivo si se mejora el nivel de bienestar del individuo en la peor situación. De este modo, el autor pondera el valor de cada individuo y la asignación de recursos se realiza en base a la meritocracia.

Bajo este modelo teórico de asignación de recursos, la pregunta sería ¿cómo es posible agregar las preferencias individuales para que la preferencia común represente a todos y no perjudique a nadie? Una herramienta válida son los presupuestos participativos, pues además de centrar la atención en el objetivo compartido de asignación de medios, favorecen el canal para que el objetivo se cumpla.

Los presupuestos participativos son una forma de participación de la ciudadanía en la gestión de su ciudad, mediante la cual entre todos los vecinos se participa en la elaboración del presupuesto público municipal. Estos presupuestos: a) promueven que la ciudadanía no sea simple observadora de los acontecimientos y decisiones, y que pueda convertirse en protagonista activa de lo que ocurre en la ciudad, profundizando así en una democracia participativa, b) generan soluciones que se correspondan con las necesidades y deseos reales que tiene la sociedad; c) logran una mayor transparencia, eficiencia y eficacia en la gestión municipal, al compartir entre representantes políticos, personal técnico y ciudadanía el debate acerca de en qué se van a gastar nuestros impuestos, d) fomentan la reflexión activa y la solidaridad, ya que los vecinos tienen la oportunidad de conocer y dialogar sobre los problemas y demandas del resto; y e) mejoran la comunicación entre la Administración Pública y ciudadanía, generando espacios de debate entre representantes políticos, vecinos, colectivos y personal técnico.


Cada vez son más los municipios que están implantando este tipo de medidas y, de hecho, en España existe una Red de Presupuestos Participativos con sitio web, en donde aparecen reflejados los lugares en los que se están implantando este tipo de medidas, en qué grado, cuáles son los beneficios extraídos y qué puntos son necesarios reforzar en esta asignación colectiva de recursos. De igual modo, podemos encontrar Guías Metodológicas para implantar los presupuestos participativos en nuestras comunidades.

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