jueves, 18 de octubre de 2012

Poder, Estado y Soberanía



La concatenación de los tres conceptos -Poder, Estado y Soberanía-, no es arbitraria y responde a una lógica social. La manifestación del Poder es intrínseca al desarrollo de ser humano. Sin embargo, no en todo lugar y en cualquier circunstancia dicho poder se ha canalizado a través de un Estado ni la justificación del mismo orden que comporta ha provocado el surgimiento de la idea de Soberanía.

El poder es la fuerza de imponer el orden; Estado es el orden al aplicar el poder; y Soberanía es la justificación del uso del poder para imponer el orden. Es por ello por lo que conviene delimitar específicamente el contenido exacto de cada uno de los tres conceptos para, posteriormente, entender el progresivo desarrollo del trinomio.


Orden y discurso, racionalidad e imaginario, praxis y teoría, han ido entremezclándose -con mayor o menor intensidad-, desde finales del Siglo XV hasta nuestros días, hasta llegar a configurar lo que hoy conocemos como Estado Social y Democrático de Derecho. Un punto de llegada que no es finito y que manifiesta su vulnerabilidad en un mundo globalizado.

Así, la Teoría del Estado no se construye únicamente sobre bases legales sino, sobre todo, desde bases institucionales que circunscriben el poder y el régimen político en un contexto determinado, con unas características sociales, económicas e históricas determinadas. Las grandes concepciones doctrinales al respecto solo sirven en determinados momentos y en ciertos lugares y siempre parecen superarse con la evolución misma del ciudadano en sociedad. 

En este mismo sentido, es importante considerar que el poder soberano no implica solo orden y Derecho sino, sobre todo, reproducción en el imaginario social y continua actualización en un escenario complejo y de cambio exponencial constante. La fuerza sin lógica se desvanece, el orden sin justificación termina por no aplicarse, las instituciones públicas que no responden al interés social se deslegitiman.

Integración europea y globalización son des fenómenos que pueden desarrollarse mejor sobre la base organizativa de un Estado, siempre que permitan la participación del ciudadano en la configuración de los nuevos órdenes supraestatales. Los nacionalismos pueden, a su vez, ser atendidos y superados dentro de esta estructura, pues fuera de ella apenas tienen sentido.


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